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Calendario 1929: Inicio de la Gran Depresión.
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Calendario 1929: Inicio de la Gran Depresión

    El 24 de octubre de 1929 se produce una gran debacle en la Bolsa de Nueva York. Se le conoció como el Jueves Negro y supuso el inicio de la Gran Depresión. De los felices años 20, con una economía boyante aunque apoyada en estructuras incorrectas, se pasó de forma brusca a los dramáticos años 30 de la Gran Depresión.

     El desarrollo económico de los felices años 20 vino impulsado por la producción y adquisición de bienes de consumo industriales modernos, como eran los automóviles y los electrodomésticos. Pero no todo era la industria de los nuevos sectores, hubo una autentica plaga de especulación bursátil. Gracias a los especuladores se sufrió toda una década de miseria, hambre y pobreza.

    Después de la primera guerra mundial la producción aumentaba en exceso y de forma vertiginosa. Se adoraba la riqueza y se vivía en la creencia de que todo aquel que tuviera ímpetu y fuerza podría alcanzar el éxito y el dinero. Para ello existía el juguete de la bolsa, con el que uno podía hacerse rico rápidamente. La gente se endeudaba para comprar acciones, es decir, solicitaba créditos bancarios para poder entrar en el juego del mercado bursátil. Además las empresas repartían beneficios con acciones gratis para potenciar la especulación. La bolsa de Nueva York, dándose continuos festines de euforia subía de forma trepidante, multiplicando de forma peligrosa las cifras de la producción industrial. En otras palabras, se potenciaba y se daba alas a la especulación y a la sobrevaloración. Se trataba en definitiva de una autentica burbuja especulativa bursátil, una riqueza irreal o virtual trasladando el dinero real a inflar todavía más la especulación y no a la creación de bienes.

    El comienzo de la Gran Depresión comienza el 24 de Octubre de 1929, se produce una pequeña caída en las cotizaciones y el pánico se extiende y se multiplica de forma desenfrenada, llegándose a ofrecer millones de acciones a un precio cualquiera. El Jueves Negro el mercado cayó un 9%. Ese día se cifra una perdida de 26.000 millones de dólares por parte de la ciudadanía americana. El Martes Negro del 29 de octubre fue todavía peor, perdiéndose todas las ganancias del año. Ese día se vendieron más de 16 millones de acciones. Pero solo fue el inicio, la punta del iceberg de todo lo que vendría después que sería casi una bancarrota absoluta. En apenas dos semanas los valores y la producción cayeron a la mitad y decenas de miles de bancos cerraron. Se llegó a una terrible recesión económica en Estados Unidos, la más grande de su historia. Fue una dramática década, conjugándose una gran debacle en la producción con el registro de millones de parados.

    Los días tan negros en la bolsa de Nueva York tuvieron consecuencias terribles para la economía, ya que produjo la desconfianza por parte de los consumidores y de los empresarios. Esta desconfianza fue creciente. Nadie creía que se produciría una depresión tan profunda que duraría toda una década. Centenares de empresas en 1930 cerraron y otras muchas paralizaron sus inversiones. Ello ocasionó perdidas de empleos o despidos en masa, caída de la producción, y un descenso considerable en la demanda de bienes y servicios como consecuencia del retraimiento de los consumidores. La bolsa continuaba en caída libre. El sector agrícola padecía una superproducción, les resultaba imposible exportar, porque Estados Unidos al elevar de forma excesiva los aranceles a la importación, los demás países bloquearon la entrada de productos estadounidenses. Los agricultores  vieron caer fuertemente los precios de sus productos, tuvieron que hipotecar sus tierras y trasladarse a las ciudades. Como comentábamos, las tarifas aduaneras eran muy elevadas y ello impedía que el mercado interior estuviera abierto a los deudores extranjeros. Los países europeos, muy dependientes del dólar, por los créditos y las deudas de guerra, les resultaba imposible pagar con sus productos. Muchas economías cayeron, las primeras las que dependían del oro americano. Hubo una fuerte restricción crediticia, caía en picado la producción, con el consiguiente aumento vertiginoso del desempleo y retraimiento del consumo, un circulo vicioso cada vez más poderoso y devastador. En este terrible escenario económico, muchos clientes no podían afrontar los pagos de sus créditos a los bancos, lo que colocaba a la banca también en una situación muy difícil. Miles de estadounidense no podían pagar sus hipotecas y se produjeron muchos desahucios. La miseria estaba ya muy presente, los felices años 20 dieron paso a unos dramáticos años 30, donde millones de ciudadanos tuvieron que cambiar bruscamente su estilo de vida. Una innumerable cantidad de familias norteamericanas perdieron sus tierras y sus granjas y no tuvieron otro remedio que emigrar en un dramático éxodo. Miles de personas erraban por el país sobreviviendo de la limosna o de trabajos eventuales. Colas interminables de desempleados, sinfines de vagabundos o la construcción de poblados de chabolas en las afueras de las ciudades, eran las lastimosas imágenes típicas de aquellos años.

    ¿Pero cuales fueron las razones que provocaron el paso de los felices años 20, de plena expansión y desarrollo económico, a los dramáticos años 30 de la Gran Depresión?

    El desarrollo económico de los años 20 contenía significativas deficiencias. Existía una distribución de la riqueza muy desigual, los operarios y los agricultores no veían aumentar su poder adquisitivo a pesar del gran aumento de la renta. Una parte importante de la población paralizaba la demanda, mientras que la otra dedicaba su dinero a la especulación y al ahorro en lugar de realizar un consumo real. Existía por tanto un bajo consumo de bienes y servicios, y a la vez existían una excesiva producción agrícola e industrial. Al existir mucha más oferta que demanda, los precios cayeron de forma importante produciéndose un fenómeno mucho más peligroso que la inflación: la deflación.

   La deflación es una caída generalizada de los precios que lleva a una consumo cada vez menor de bienes y servicios. La ciudadanía y las empresas retrasan sus compras e inversiones a la espera de que los precios caigan todavía más 

    La Reserva Federal estadounidense colocó el nivel de los tipos de interés muy bajo, lo que produjo una plaga caótica de créditos fáciles que potenciaron la especulación en la bolsa. Los norteamericanos se endeudaban de forma importante para jugar en la bolsa con los peligros que ello conlleva. Además,  el crack del 29 puso en evidencia muchos casos de fraude e insolvencia de las empresas que cotizaban en bolsa y en los fondos de inversión.

    El Gobierno en 1930, como medida proteccionista de su industria gravó de forma excesiva las importaciones mediante aranceles. Como contraofensiva o como venganza, los otros países bloquearon la entrada de productos norteamericanos.

    El dinero no circulaba, ya que las familias no consumían, trababan de ahorrar y la banca se encontraba en crisis. La Reserva Federal, en lugar de atajar la deflación, pensó que el peligro se encontraba en una inflación que en realidad no existía, y cayó en el terrible error de subir los tipos de interés. Unos tipos de interés altos, hacen el crédito menos atractivo y el consumo se ralentiza. Las familias podían consumir todavía menos y las empresas con un crédito más caro también debían de congelar o retrasar inversiones. Se resentía así todavía más el comercio. Los bancos tampoco disponían de suficiente liquidez para dar créditos a las familias y a las empresas.

    El presidente de Estados Unidos Herbert Clark Hoover,  no supo atajar la Gran Depresión, no le dio importancia y cuando reaccionó ya fue tarde. Concedió numerosos préstamos públicos a la banca, pero solo logró mantener estable el sector de modo temporal. Señaló que la recuperación estaba a la vuelta de la esquina y practicó la política de no hacer nada, pensando que la misma economía por sus propios medios y sus propios equilibrios se recuperaría. De esta manera, Hoover criticó a los gobiernos de los países europeos que si intervenían, como Gran Bretaña o Francia, que protegieron a sus desempleados. Hoover pensaba que si se ayudaba a los ciudadanos, estos no buscarían soluciones por si mismos.

    En noviembre de 1932, con casi 14 millones de parados en Estados Unidos y 6 millones en Alemania y con un Herbert Hoover muy desprestigiado, Franklin Delano Roosevelt, gana de forma espectacular las elecciones

    El gasto público en programas de ocupación ayudó de forma importante a la recuperación económica a partir de 1040, pero no solo fue por ello. El estallido de la segunda guerra mundial fue lo que condujo al desarrollo económico. El presidente Franklin Delano Roosevelt, invirtió de forma importante en defensa como preparación para la guerra. La producción creció de forma vertiginosa y con ella la creación de millares de puestos de trabajo. Se consiguió el pleno empleo, la reactivación y la recuperación económica. La política de Roosevelt se apoyaba fuertemente en el consumo, acompañada de un importante ciclo expansivo del comercio internacional, que claramente era controlado por las empresas estadounidenses. Con todo ello, se consiguió una gran prosperidad económica durante varios decenios.


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